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En nuestra región, el escarabajo pelotero es conocido por el nombre de acatánckaj o acatancka. Cuenta una leyenda que hace muchísimos años existía un hijo de cacique cuya vida fácil lo había convertido en un joven presuntuoso, libertino, irresponsable y despiadado. La vida del joven transcurría entre fiestas y orgías en las que se divertía a costas de las jóvenes que humillaba junto con amigos viles que se acercaban a él para disfrutar de la vida fácil. Un día, un niño se acercó a uno de los banquetes del joven despreocupado para pedir comida. El joven despiadado lo echó sin darle nada, enojado por la interrupción lamentosa del pequeño hambriento. Enseguida apareció una anciana harapienta, con su flaca espalda cubierta por una manta. La viejita pidió al joven que le diera algo de comer, pues su situación era de extrema indigencia. Con palabras durísimas, el joven ordenó que expulsaran a la anciana sin darle nada. Ella le dijo que él estaba obrando muy mal, y que así se exponía a un duro castigo divino. Mas como única oportunidad de salvación él debía cubrirse con la manta que la pobre anciana acababa de sacarse y arrojar a los pies del arrogante joven. Éste ordenó tirar la manta a la basura y dijo palabras burlonas contra la anciana que era sacada a empujones de la fiesta. Enseguida el joven comenzó a sentir fuertes dolores, picazón, y a exhalar un olor nauseabundo. A los pocos minutos no podía caminar. Los sirvientes lo llevaron a una cama mientras los amigos se retiraban entre asustados y asqueados. Viendo tan mal a su cruel amo, los sirvientes aprovecharon para huir de él y de su olor insoportable. Cuando el joven sintió la soledad y el desamparo, le apareció la viejita de un rato antes, diciéndole que ella era la Pachamama, y que su oportunidad para salvarse estaba en la manta que le había dejado. A duras penas, el joven consiguió bajar de la cama y arrastrarse hasta el basural cercano. Mientras escarbaba la basura en busca de la manta, vió con horror que todo su cuerpo se transformaba, tomando así la forma del escarabajo. Desde entonces, busca entre la mugre la manta que despreció. Moraleja: Si uno se ve materialmente poderoso, no debe caer en la debilidad de la soberbia y el desamor. Tampoco hay que desperdiciar la oportunidad que la vida otorga para redimirse vistiendo la manta de la humildad. El escarabajo pelotero o acatancka se alimenta de estiércol. Algunos de ellos comen y depositan sus huevos en el excremento que encuentran. Otros, separan una parte de ese estiércol, forman una pelota con esa porción y la llevan empujando hasta el lugar donde la enterrarán para desovar sobre el alimento de sus futuras crías. De ahí su nombre, tanto en castellano como en quichua.
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