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En el monte santiagueño, en un ranchito vivía una mujer anciana con dos nietos, Crespín y Crespina, ellos eran hermanos mellizos, un día la señora se le antojó comer ashpa mishqui( miel debajo de la tierra). Ella sabia que lejos en el monte donde hay animales salvajes estaba ese dulce. Ese monte era detener miedo, por eso nos les aviso, pero ya muy enferma les pidió ese dulce. Crespina no dijo nada teniendo miedo de perderse en el monte, pero la viejita solo con eso se iba curar, todo eso acordándose al hermano le avisó, éste la abrazó, la besó a la abuela la bendición pidiéndole en el monte se perdió. Lo que se fue en la mañana no vino hasta la noche la viejita ya había fallecido. Crespina solo quedándose en el rincón de su rancho se quedó dormida y soñando se despertó, gritando se fue al monte llamándolo por su nombre "¡Crespín, crespín!". Todo el día y toda la noche lo había buscado y así andando pensaba "¡si yo fuera pájaro volando iría a buscar a mi hermano!". Ya con mucho miedo se subió a un árbol, ahí se quedo dormida, comenzó a gritar "¡ Crespín, crespín!", ya transformada en pájaro comenzó a volar. Por eso en el monte se escucha un silbido que dice "¡Crespín, crespín!".
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