Por Crístian Ramón Verduc
09/10/2018
"¡Cómo hay carteles en el centro!"

Dijo una persona recién llegada de visita a Santiago del Estero. Se alegró al ver que algunos comercios tienen nombre en quichua. Después, en una segunda apreciación, descubrió que también muchos carteles están escritos en otros idiomas, incluso un edificio público que tiene su nombre en inglés. Su conclusión fue que los carteles del centro de nuestra ciudad son una síntesis de la diversidad cultural, la que está arraigada en nuestro modo de ser.

Otra síntesis de nuestra diversidad cultural son las emisoras de radio y de televisión, en las que son tan diversos culturalmente, que incluso ponen música argentina y llegan al extremo de tener algunos momentos con el quichua y por ahí con otros idiomas de pueblos originarios del continente que habitamos.

En la escuela nos han enseñado que el 12 de Octubre de 1.492, las tres carabelas comandadas por Cristóbal Colón llegaron a costas del continente que habitamos. Tal arribo ocurrió en la isla caribeña a la que los nativos de la misma llamaban Guanahaní, rebautizada por Colón como San Salvador. Al tomar contacto con los habitantes de la isla, los europeos vieron que había riqueza de flora, fauna e incluso oro. También supieron que los habitantes de Guanahani solían tener pelea con gente de otras islas que venían a invadirlos y pretendían capturarlos.

Después de ese primer viaje de Colón, zarpando del Puerto de Palos, y con arribo a una isla americana luego de un viaje de más de dos meses, siguieron otros tres viajes, llegando en el tercero a tierras de América del Sur y en el cuarto hasta América Central. Después de Colón, vinieron infinidad de conquistadores, exploradores, aventureros, religiosos... cada uno con su interés particular por el continente que para ellos era toda una novedad.

Los europeos fueron encontrando una gran diversidad de culturas en América, algunas de ellas muy similares a lo que conocían de Europa y Asia. Muchas culturas de América fueron arrasadas por la invasión. Hubo encuentros amigables y otros tremendamente traumáticos, con nefastas consecuencias para los invadidos. Con el paso de los siglos, la llegada de gente se fue diversificando; arribaron africanos de diversas regiones, más europeos y asiáticos.

Tres siglos después de la primera llegada de Colón, comenzaron a formarse países americanos con gobiernos propios. En la mayoría de los casos, fue necesario el enfrentamiento con armas para lograr cambiar las autoridades europeas por funcionarios americanos. Es bien conocida la historia de la lucha por la independencia argentina.

Solamente América del Sur tiene casi el doble de superficie que todo el continente europeo y menor densidad de población, con abundancia de recursos naturales. América sufre los avances europeos desde tiempos ñaupas (antiguos). Dicen que casi cinco siglos antes de los viajes de Colón, el noruego Leif Erikson había llegado con una expedición a la actual isla Terranova, en América del Norte, fundando una colonia que luego fue abandonada por distintos motivos, principalmente por la hostilidad de los habitantes de esos fértiles territorios.   

En el territorio de nuestro país, las familias españolas tuvieron hijos a los que llamaron criollos. Españoles y criollos tuvieron hijos con gente de estas tierras y nacieron los mestizos que luego pasaron a ser llamados criollos en lugar de los hijos de españoles. También hubo descendencia de gente de África con gente de España y criolla de estos pagos, naciendo los mulatos y zambos. De las invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807, quedaron algunos soldados británicos que se aquerenciaron en provincias argentinas; entre ellos un antepasado del genial hombre de la cultura criolla argentina, Don Buenaventura Luna. El irlandés nacionalizado argentino Guillermo Brown dejó descendencia argentina, al igual que el francés Hipólito Bouchard, y la lista de “gringos acriollados” sería muy larga.

A mediados del Siglo XIX hubo una fuerte inmigración de árabes hacia nuestro país; provenían de países dominados por el Imperio Otomano, por eso nuestros paisanos los llamaron “turcos”. Hacia fines del mismo siglo, llegó la inmigración judía, la que formó colonias agrícolas en las provincias de Santa Fe y de Buenos Aires. A comienzos del Siglo XX, los inmigrantes armenios se instalaron en Buenos Aires, Córdoba y otros lugares de nuestro país.

En la Patagonia hay colonias galesas. En Córdoba, Chaco y otras provincias hay descendientes de alemanes. En el Litoral, especialmente en el Chaco, Formosa y Misiones, encontramos grupos importantes de polacos, conviviendo con criollos, con descendientes de otros inmigrantes y con pueblos originarios que no se mestizaron. Cada grupo humano preserva de un modo u otro su bagaje cultural, lo que hace de nuestro país el “crisol de razas” que hace tiempo fuera mencionado tantas veces, y que también es un exponente de diversas culturas.

En Santiago del Estero prevalece la cultura criolla con la chacarera como principal exponente, pero hay una gran diversidad cultural, con los pacíficos y laboriosos menonitas, con las comidas, músicas y danzas árabes, con la Sociedad Israelita, la Iglesia Ortodoxa, las congregaciones religiosas protestantes, con las costumbres italianas, árabes y españolas integradas a nuestra vida cotidiana, con los grupos gitanos de distinta procedencia, afincados unos y de paso otros, con las artes marciales orientales y su orientación cultural hacia una vida sana y pacífica… en fin, Santiago del Estero muestra una gran diversidad cultural en sí misma, incluso en lo que parece auténticamente nuestro.

Las modas, voraces tormentas comerciales, también se hacen presentes con su carga cultural globalizadora, mostrándonos que una firme campaña publicitaria puede destruir cualquier cultura o diversidad cultural. Felizmente hay una gran cantidad de personas dispuestas a mantener la cultura del grupo al que pertenece.

Desde hace unas décadas, en Santiago del Estero se ha incorporado al crisol cultural el reconocimiento a los pueblos originarios e incluso se están poniendo en escena ritos y ceremonias que pertenecerían a ellos, como una muestra de respeto hacia esa parte fundamental de nuestros antepasados.

Desde el Alero Quichua Santiagueño aportamos a la diversidad cultural sosteniendo la cultura quichua, así como la conocemos por nuestros antecesores santiagueños, debiendo esforzarnos ante los embates globalizadores.

El 12 de Octubre de 1.492, Cristóbal Colón llegó a territorio americano, iniciando así un proceso de diversidad cultural mayor que el que ya existía en nuestro continente. Por ahora, el 12 de Octubre se llama Día del Respeto a la Diversidad Cultural.        

09 de Octubre de 2.018.

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