


Las primeras transmisiones radiales llevaron palabras habladas y música que estaba grabada, alternada con actuación de músicos y cantantes. La publicidad pasó a ser el medio material para la subsistencia y el crecimiento de las emisoras.
Es habitualmente alto el costo de los equipos electrónicos que se utilizan para las transmisiones de radio; esos equipos necesitan control, mantenimiento, renovación periódica y, básicamente, gente capacitada para utilizarlos en forma eficiente. Además, hay que prever quiénes van a hablar, quiénes van a agregar contenido artístico musical y quiénes se van a encargar de la publicidad; si agregamos quiénes se van a ocupar de que el inmueble utilizado esté en buenas condiciones, vamos teniendo idea de que el sostenimiento de una emisora de radio requiere una buena inversión en dinero.
Lo ideal para las emisoras sería que la recaudación por publicidad fuese suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento, el pago de personal, la renovación y mejora de equipos y, además, debería dejar un lucro para los dueños.
Los comerciantes deben conseguir compradores, y para ello tienen que avisar que venden productos muy buenos y a un precio conveniente, que hay ofertas, que hay liquidación de mercaderías, todo eso, en poco tiempo y de una manera muy clara. Para poder sostener y hacer crecer su negocio, el comerciante debe ganar dinero al vender cada cosa que haya comprado. Cuando compra publicidad, lo hace con la esperanza de que el aumento de ganancias por ventas supere a lo que ha pagado al publicista.
El comerciante va a pagar a una emisora con buen alcance, que pueda llegar a mucha gente y, dentro de la emisora, a un programa que sea muy escuchado. En esto ocurre como en cualquier otro acto comercial, pues hay una negociación entre el contratante y el contratado, en la que el precio a pagar dependerá de la eficicencia del servicio. Además, cada comerciante sabe cuál es “su público” y cuál es el perfil de cada programa e incluso de cada radio; sabiendo todo esto, decide en cuál programa va a contratar el servicio de publicidad.
“La cultura no es negocio”, hemos escuchado decir muchas veces, y parece ser así, porque las actividades culturales no suelen convocar a grandes masas humanas como lo hacen ciertos espectáculos.
Hasta el comienzo de la década de 1970, la única emisora de radio que había en nuestra provincia era LV11 Radio del Norte, así que era la única que ofrecía servicio de publicidad por radio. Al aceptar la incorporación del Alero Quichua Santiagueño en 1969, el director artístico de la radio quiso hacer un aporte a la cultura y lo hizo, calculando o no que la audiencia sería grande.
En Agosto de 1971 comenzó a emitir LRA21 Radio Nacional Santiago del Estero. Para no tener pausas comerciales, el Alero Quichua pasó a la emisora estatal y estuvo en ella hasta fin de 2023.
A partir de 2024, Radio Nacional no acepta la solicitud habitual del Alero Quichua Santiagueño para el ciclo anual. Desde Marzo de 2024, la emisora en la que se hace nuestro programa es la Radio Universidad FM92.9, dependiente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, que además emite por su página www.radiouniversidad.unse.edu.ar
Así como antes se escuchaba LRA21 por la página del Alero Quichua Santiagueño, ahora se escucha la radio de la UNSE. Esta página ha sido creada y es sostenida por la Fundación Tárpuy. Cuando la radio que nos hospeda tiene su propia programación, como es el caso del Lunes 23 de Marzo, la gente del Alero Quichua procura grabar el programa previamente y enviarlo a la Fundación para que directamente esté como Programa Emitido en la página www.aleroquichua.org.ar
La actividad cultural del Alero Quichua Santiagueño tiene su público, y para ese público, al igual que para los objetivos específicos, hay que buscar soluciones cada vez que surgen inconvenientes.
24 de Marzo de 2026.
