


Un encuentro, una reunión, un tincunácuy, puede ser lo que también llamamos “juntada” o “guitarreada”. En un encuentro se reúne gente que previamente se ha puesto de acuerdo para hacer la reunión. En esos encuentros, o en los lugares menos pensados, uno puede reencontrarse con personas con las que hacía mucho tiempo que no se encontraba; ya había pensado que tal vez nunca se encontrarían y ahora ocurrió el reencuentro. Esa persona reencontrada puede haber venido invitada por uno de los que ya estaban previstos para la reunión, y se da la feliz circunstancia de que esta persona “chincascka” (perdida) pudo venir.
Cuando decimos que alguien está o estaba perdido, estamos diciendo que lo habíamos perdido de vista, que no andaba apareciendo por los lugares habituales, por eso muchas veces escuchamos decir:”Tanto tiempo chincanqui”, como un amable reclamo por el tiempo que se perdió de vista a esa persona. Chíncay es perder, y chincanqui sería “pierdes”, pero en el habla popular santiagueña, el uso y la costumbre han hecho que la frase “tanto tiempo chincanqui” se interprete como “tanto tiempo que te has perdido”.
También hay un comentario que la gente quichuista y en general la gente criolla utiliza cuando alguien reaparece: “¡Velo al chincalu!” o “¡Apareció el chincalu!” o simplemente “Hola, chincalu”, “¿Imaina purinqui, chincalu?” Chincalu se dice por alguien que se ha perdido de vista durante un tiempo prolongado. Recordemos que la duración subjetiva del tiempo es proporcional al grado de cariño. Llamar “chincalu” a alguien que no andaba apareciendo, es un afectuoso reproche, como decir:”Me habías abandonado”. En nuestra habla criolla, la palabra chincalu tiene una castellanización en femenino, y suelen decir “chincala” en esos casos.
Esos felices reencuentros suelen darse en las reuniones, pero también pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. Hay quienes creen tener una premonición cuando “de la nada” recuerdan a alguien que hace cierto tiempo que no ven, y encuentran a esa persona a los pocos minutos o a los pocos segundos. A veces, uno prefiere no exclamar: “Justamente, estaba pensando en vos”, porque piensa que eso es algo difícil de creer pero, por lo que mucha gente cuenta, suele ocurrir.
Suelen darse los encuentros en lugares públicos y en ocasiones suele sorprendernos el encontrarnos con algún vecino o conciudadano en algún lugar lejano, y entonces nos saludamos con cierto grado de afecto, aunque sólo nos hayamos visto alguna vez, pero sin intercambiar ni el saludo. Simplemente, sabemos que esa persona vive en la misma ciudad que nosotros y, al verla en un lugar lejano, sentimos el impulso de saludar a ese “pedacito de terruño” que anda por otros pagos.
Uno de los elogios a Santiago del Estero es el definirla como “Tierra de encuentros”. Los festivales, las fiestas patronales, los encuentros festivos, los aniversarios de ciudades y pueblos, son lugares de encuentros y reencuentros. Hace pocos días hubo en nuestra ciudad un encuentro internacional de poetas y escritores; también, como es habitual, en distintos lugares de Santiago, La Banda y otras ciudades, hubo espectáculos gratuitos y otros con pago de entrada. Un lugar de encuentros semanales, que es muy concurrido por gente de distintas provincias, es El Patio del Indio Froilán, el que en cada día Domingo recibe una gran cantidad de gente que después se retira satisfecha por lo vivido.
Gente de nuestra provincia y de otras está ansiosa por la llegada del mes de Julio, cuando varias ciudades y pueblos santiagueños celebrarán su aniversario. En cuanto a la ciudad de Santiago, hay expectativa nacional por la fiesta de cumpleaños de la Madre de Ciudades. El acontecimiento que está convocando más visitantes es La Marcha de los Bombos, hermosa ocasión para encontrarnos con afectos de distintos lugares del mundo. También tenemos la Fiesta de la Sacha Guitarra en Villa Atamishqui, también el Encuentro de Vidaleros y Quichuistas en la estación de la ciudad de Fernández, y hay más en otros lugares.
Más cercanos en el tiempo, tenemos el próximo Viernes 29 el Día Nacional del Folclorista, en honor a don Andrés Chazarreta, Patriarca del Folclore Argentino y motivador de grandes encuentros entre amantes de la música popular argentina. Seguramente, esta celebración será motivo de encuentros ancha súmaj, muy lindos.
26 de Mayo de 2026.
