


Esto ocurrió en la mañana del Sábado 18 de Julio en la ciudad de Santiago del Estero. Miles de bombos sonaban por distintas calles de la ciudad que está próxima a cumplir 473 años, y la vibración de los parches no sólo sonaba en el aire y rebotaba en los muros, sino que por los pies de la gente que marchaba se transmitía al suelo.
La avenida del Libertador, la avenida Belgrano desde el Norte y desde el Sur, la avenida Belgrano de La Banda, el Puente Carretero, la calle Hipólito Yrigoyen, la colectora de la avenida Lugones y otras calles más, recibieron la vibración emanada de los bombos. Los miles de bombos que elevaron sus latidos al cielo y también enviaron a lo profundo de la tierra, eran tocados por gente de diversas procedencias. Marcharon con los bombos mujeres y varones de distintas provincias argentinas y también de Uruguay, Brasil y posiblemente de otros; al menos nos consta que una médica ucraniana que toca la guitarra, canta y baila chacareras, gatos, zambas… música santiagueña, incluso canta en quichua, esa amiga europea enamorada de Santiago del Estero, vino nuevamente a nuestra ciudad, esta vez para estar en la Marcha de los Bombos.
Esta fue la vigésimo cuarta Marcha de los Bombos. En la primera edición de la marcha, querían reunir la misma cantidad de gente tocando el bombo que la cantidad de años que cumplía la ciudad con su nombre Santiago del Estero, y marchó una cantidad mucho mayor. Desde entonces, este gran acontecimiento cultural vino creciendo, gracias al trabajo de El Indio Froilán y Tere Castronuovo con el equipo humano que los rodea, e indudablemente, gracias a la naturaleza de la idea base: gente “de toda laya” tocando el bombo y caminando. Es un hecho simple y significativo. Es la tierra latiendo a través de su gente, la gente nacida en esta parte del planeta, más la gente de otros lugares, que viene atraída por la Marcha y por todo lo que la rodea.
La Marcha de los Bombos es el acontecimiento más convocante de cada año en nuestra ciudad. Es un espectáculo impresionantemente bello seguido por gente de gran parte del mundo mediante las modernas pantallas que permiten ver y escuchar a distancia. En nuestra ciudad, “es como para alquilar balcones”, pero el mayor encanto está en participar tocando un bombo. También participan quienes se unen a grupos como porta banderas o soporte logístico.
La Marcha de los Bombos es un espectáculo enorme, en el que participan artistas con distinta notoriedad y quienes, sin ser artistas, tienen deseos de ser parte de este gran movimiento. La característica más convocante es que casi todos los que están en la Marcha no son espectadores, sino protagonistas. Cada cual a su modo, es hacedor de la Marcha, y los organizadores no dejan de decirlo, lo cual incentiva más a los participantes que, una vez terminada una Marcha, ya están pensando en cómo venir el próximo año y, muchos de ellos, ya tienen una propuesta para hacer la Marcha de los Bombos en su propia ciudad, por lejana que parezca estar. Hasta ahora, Barcelona es el lugar más lejano de Santiago del Estero al que la Marcha llegó.
Un bombo santiagueño se hace con madera y cueros de nuestra provincia. Un bombo criollo es un pedazo de tierra del pago de uno. Escuchar y ver a miles de personas tocando bombos es casi tocar el cielo con las manos. Participar tocando, ya equivale a alcanzar el cielo, con los pies en la Tierra.
21 de Julio de 2026.
