


Ha sido un mes prolífico para el Alero Quichua Santiagueño y podemos hacer una rápida enumeración de los logros de estas cuatro semanas.
El primer Domingo de Octubre, cada uno celebró o no el día del Tanicu, tradición arraigada en el departamento Salavina. Al día siguiente, el Alero Quichua festejó su aniversario número cincuenta y siete, recordando que la primera emisión del programa de radio, se hizo el primer Domingo de Octubre de 1969. El festejo consistió en una emisión especial del programa radial de cada Lunes, esta vez desde la sala Dr. Domingo Bravo, anexa al paraninfo de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Fueron casi tres horas de programa, por gentileza de la licenciada Silvia González Corral, que cedió gran parte del tiempo de su programa, que precede al Alero Quichua. En ese tiempo actuaron músico y cantores que forman parte del Alero Quichua o son gente muy cercana.
El segundo programa radial de este mes salió grabado, pues no era posible hacerlo presencial el 12 de Octubre. Cada vez que se graba el programa, en el estudio de grabación se genera un clima muy familiar, más aún que en la radio, así que ha salido un programa particularmente sumítaj (lindito).
El tercer Lunes del mes, con noticias de la gente de Buenos Aires a las que la gente del Dúo Quichuamanta había visitado, el programa tuvo ciertos ingredientes muy particulares, con los relatos del paso del dúo por La Casa de Santiago, llena de gente que desafió la lluvia y el frío para encontrarse con los cantares de Vitu Barraza y del dúo llegado desde Santiago. Parece que en Buenos Aires hay más santiagueños que en Santiago y, por ende, hay más cantores, pero cuando va a cantar alguien que recién llega desde el pago querido, esa presencia tiene un valor especial.
Volviendo al programa radial del 19 de Octubre: De yapa, hemos tenido la alegría de la participación de Paco Cisterna, cantor de los pagos de Villa Guasayán, con un modo muy expresivo y criollo para cantar y anécdotas muy ocurrentes para contar
El Sábado 24, una delegación del Alero Quichua viajó los casi cincuenta kilómetros que hay hasta la ciudad de Fernández, para participar en el acto de imposición de nombre al escenario del Centro Cultural Municipal. El Centro Cultural, ancha súmaj (muy bonito), tiene el nombre de don Sixto Palavecino desde hace años. Faltaba nominar al escenario y ahora, en la reapertura después de unos meses de inactividad, se descubrió la placa con el nombre del cantante y docente Roberto Villavicencio, hombre de la cultura que pasó su vida en la ciudad de Fernández.
Roberto Villavicencio se formó docente de música en la Escuela Superior del Profesorado de Educación Artística (ESPEA) Número uno, en la ciudad de Santiago del Estero. Ejerció en escuelas de la ciudad de Fernández, integró conjuntos folclóricos y fue coreuta del Coro Estable de la Provincia, dirigido por el gran Maestro Franklin Ponce. Después, Villavicencio hizo la carrera de Dirección Coral en Mendoza. En su ciudad de Fernández, creó y dirigió el Coro de adultos mayores Capital del Agro. Cuando la ciudad cumplió cien años, Roberto Villavicencio compuso la Canción del Centenario de Fernández. También fue conductor de programas de radio.
Roberto Villavicencio ya falleció, pero vive en la memoria de los fernandenses y en el nombre del escenario en el cual cantó el Alero Quichua Santiagueño. Ese escenario ahora tiene una bandera nacional de ceremonias y otra provincial, cada una con su asta, ambas donadas por la Fundación Tárpuy y el Alero Quichua Santiagueño.
El Lunes 26, el último programa radial de este mes, salió también ancha súmaj, mostrando que cuando se hacen las cosas en equipo, es todo astaan súmaj (más lindo) y entretenido.
Estamos prontos a decir “huata amojcama” (Hasta el año que viene), a Octubre, a la vez que agradecemos a Tata Yaya por lo vivido durante este décimo mes del año.
27 de Octubre de 2026.
