Por Crístian Ramón Verduc
06/05/2014
“El Hombre busca caminos, remotos suelos lo aguardan…”

Aurora “Tina” Trejo, en la chacarera Tierra que Anda (música de Cuti Carabajal) apela a la capacidad de síntesis de los poetas para describir lo que pasa con quienes salen de su pago “buscando horizontes de oro”, como dice Pablo Raúl Trullenque. El andante también puede estar movilizado por la curiosidad, opinan Don Sixto Palavecino y Fernando Almaraz en la Chacarera del Paisano: “Tanto que lo han ponderado/ por fin resolví./ Por conocer Buenos Aires/ hasta allá me fui.” 

Cada migrante es un peregrino que lleva una misión, consciente o no. Los idiomas y las costumbres se esparcen por el mundo, desde tiempos inmemoriales, por causa de los humanos andantes. El bagaje de conocimientos y hábitos que porta consigo el viajero, se parece a una bolsa con semillas que van cayendo en los distintos suelos por donde pasa. A su vez, el viandante recoge semillitas culturales de los campos que va transitando. 

Una planta o una semilla llevada lejos de su ambiente habitual, puede germinar y florecer o no, dependiendo de su adaptación a la nueva realidad. También los suelos van cambiando, para bien o para mal. Algunos suelos se empobrecen con el paso del tiempo y distintos factores negativos. Otros suelos se vuelven cada vez más aptos para la vida de diversas plantas y su correspondiente fauna. Del mismo modo, hay ambientes humanos que cada vez son mejores culturalmente y otros que… no tanto. 

Los pueblos migrantes, a lo largo de la Historia, han ido desplazándose por el mundo, procurando la Tierra sin Males, la Tierra Prometida… en fin: el lugar donde se sentirían seguros, tranquilos y felices. Han ido encontrando regiones donde la pobreza de recursos no retenía a nadie y también zonas prósperas, en las que generalmente acabaron disputando el lugar con pobladores preexistentes. Generalmente, el andante solitario es bien recibido en los pueblos establecidos. El viajero suele ser portador de novedades, de relatos y canciones nuevas que los visitados esperan con avidez. 

Las migraciones actuales, especialmente en nuestro país, suelen ser individuales o de pequeños grupos, en búsqueda de mejores condiciones de trabajo, salud o educación. Hasta hace pocos años, el provinciano viajero llevaba muy tímidamente algunas de sus costumbres hacia la ciudad de Buenos Aires y periódicamente volvía a su pago trayendo las novedades capitalinas, como para satisfacer la curiosidad de los que aún no viajaron.
Después ha sido el televisor el que comenzó a manejar a muchos de nuestros provincianos, imponiéndoles modas en la vestimenta o costumbres y modos de expresarse. Ahora es Internet, la gran herramienta para las comunicaciones, la que puede ser usada para mejorar culturalmente o para masificarse. 

Cuando Don Sixto Palavecino salió de Villa Salavina hacia la ciudad de Santiago del Estero, llevaba la firme idea de cumplir con sus dos sueños: Hacer estudiar a sus hijos y llevar el quichua a la radio. Al primer objetivo lo cumplió por esfuerzo familiar. Para el segundo, fue necesario gestar un movimiento que, con altibajos, aún sigue vigente. Conseguido el espacio radial y afianzado el grupo con distintas actividades, las que incluyeron la grabación de discos, Don Sixto enunció cantando la idea de quichuizar al mundo. 

Quichuizar al mundo, aparte de ser el título de una chacarera de Don Sixto Palavecino, es una propuesta válida, razonable y posible. Lo dice claramente en la tercera estrofa: “Yo no pretendo que el quichua/ sobrepase a los demás;/ pero tampoco sea menos:/ Debe estar de igual a igual.” 

Prácticamente desde su nacimiento, el Alero Quichua Santiagueño ha sido un medio poderoso para quichuizar al mundo. Poco a poco, los cantores y poetas que pasaron por el grupo nativista salieron más quichuizados que al llegar. Muchos de ellos emigraron hacia otros lugares, llevando una semilla de quichua que fue esparcida por donde anduvieron. 

En los años ’80, María Teresa Pappalardo anunció en una reunión que el Alero Quichua ya estaba en Internet, pues ella había diseñado y armado una página. La aún escasa popularidad de las computadoras limitó en parte ese primer paso, pero fue una semilla lanzada hacia campos lejanos. En este milenio, nuestro Alero cuenta con el valioso apoyo de la Fundación Tarpuy, la que entre otras acciones, sostiene la página de Internet, con lo que logramos presencia mundial. 

Justo es aclarar que el Alero Quichua Santiagueño no es el primer ni único movimiento humano tendiente a quichuizar al mundo; tampoco es la única manifestación quichuista en Internet. Demos gracias a Tata Yaya por ello. 

El santiagueño que busca caminos, va encontrándolos. Algunos de esos caminos terminan cerca nomás. Otros son tan largos y llamadores que nos llevan a intuir la presencia santiagueña por todo el mundo. 

Algunos por trabajo, otros por estudio, otros por turismo, los habitantes de distintas regiones de muchísimos países circulan por el mundo, aprovechando las numerosas posibilidades actuales para viajar. Si en siglos pasados, cuando no existían los avances tecnológicos actuales, el ser humano se aventuró a andar por el mundo, con más razón lo está haciendo ahora, cuando puede primero establecer contactos para organizar su llegada y permanencia, prácticamente en cualquier país del planeta. 

Gente de todo el mundo anda por todo el mundo, pero en este caso nos estamos ocupando especialmente de nuestros comprovincianos. Los migrantes santiagueños más conocidos son los artistas. Músicos, cantores y bailarines santiagueños andan por el mundo. No debemos olvidar a científicos como el Dr. Ramón Carrillo, un santiaqueño notable que también salió del país. Además están los deportistas profesionales que dejaron su huella más allá de las fronteras. Hay santiagueños trabajando, estudiando o paseando por los lugares menos pensados sobre la faz de la Tierra. 

Todos esos comprovincianos esparcidos por el país y por otros lugares de la Tierra, llevan en su habla algunas palabras quichuas o de origen quichua y el modo de ser propio de la gente del Noroeste Argentino. La presencia de ellos en los lugares donde se encuentran, complementa y refuerza la difusión que hacemos por los distintos medios. 

“El hombre busca caminos,/ remotos suelos lo aguardan./ Quiere el brillo de otras lunas,/ quiere templar su guitarra./ Es libre por que Santiago/ es su sostén y su raza.” 

Debemos cuidar nuestro terruño y su patrimonio. Cuanto más santiagueños y cuanto más quichuistas seamos en Santiago, más lo serán nuestros emigrantes, ansiosos por llevar consigo el auténtico Santiago del Estero, para mostrarlo al mundo. 

06 de Mayo de 2.014.

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