Por Crístian Ramón Verduc
23/09/2014
Por entre el vizcacheral y pampa tackellus, florecen quishcaloros, tuscas y sisaquellus.

En este comienzo de la Primavera, si nos adentramos al monte, encontraremos imágenes como la descripta por Don Fortunato Juárez en la Chacarera del Chilalo. 

Los grupos de cuevas de vizcacha ya no son tan abundantes como hace pocas décadas, por distintos motivos, pero aún existen estos roedores típicos de América del Sur. La vizcacha suele cavar madrigueras comunitarias para unas cuantas decenas de habitantes, con varias puertas de entrada y salida. Las vizcacheras suelen ser peligrosas para los jinetes, por el riesgo de una caída al entrar una pata del caballo en un agujero; claro que el paisano de las pampas tiene el ojo experto para divisar las vizcacheras en pleno galope y así poder evitarlas.
Nuestro quichuista llama pampa tackellu a un arbusto similar al algarrobo, pero de baja altura. La palabra tacko significa árbol y, en casos específicos, significa algarrobo. 

Como nuestro quichua evolucionó desvinculado de las regiones tahuantinsuyanas en los últimos siglos, hay en él una fuerte castellanización y en algunos casos un cambio de pronunciación en las palabras; también hay diferencia de sentido entre algunos vocablos iguales o parecidos, si comparamos el quichua santiagueño con variantes del ‘runasimi peruano. 

Si tomamos la palabra tacko con el sentido de algarrobo, tackellu sería la versión en quichua castellanizado para el diminutivo “algarrobillo”. En vez de decir “tacko utula” (algarrobo pequeño), por ejemplo, el quichuista santiagueño optó por la palabra tackellu como diminutivo para tacko, en parte similar al diminutivo soncketillu (corazoncito). 

Pampa significa campo llano, llanura. Se utiliza en muchos nombres de lugar, como Pampa Llajta (El campo del pago, o Pago de la llanura), Pampa de los Guanacos (Campo de los guanacos) o Pampa Múyoj (de Pampa Muyu = Campo redondo). Cabe agregar que un derivado de Pampa es la palabra “pampilcu”, aplicable a represas, lagunas y ríos de poca profundidad, aplanados. En Tucumán dicen “pampito” (deformación de pampilcu) para significar que hay poca profundidad. 

Pampa tackellu es una expresión de nuestro quichua que significa “algarrobito del campo” o “algarrobillo de la llanura”. 

Cuando decimos quishcaloro, estamos pronunciando “mal” el nombre de esta planta cactácea, perteneciente al género de las Opuntias, en el que están también la tuna y el quimil. Este género vegetal es propio del continente americano, luego introducido en Europa. Estas plantas en general son llamadas tuna, nopal o chumbera. En México son llamadas nopal. En España y otros países, el fruto que conocemos como tuna, es llamado higo chumbo (chumbo = plomo); por eso su nombre de chumbera. 

El nombre del quishcaloro es una palabra compuesta, en la que quishca significa espina, mientras que las dos sílabas siguientes merecieron un análisis por parte del Profesor Domingo Bravo. Dice el yacháchej (Maestro, docente) santiagueño que en este caso, “loro” es una deformación de la palabra “luru”, la cual es un arcaísmo derivado de ‘ruru. ‘Ruru significa fruta, pero en Santiago ya no se usa ese vocablo. Siguiendo las enseñanzas del Profesor Bravo, cuando escribimos ‘r o ‘R, estamos dejando a la letra R como segundo signo en la palabra, para que suene simple. En el caso de la palabra ‘ruru, las dos r tienen igual sonido. Si no ponemos el apóstrofe (‘) la letra R quedaría como signo inicial y la pronunciaríamos fuerte, como cuando en castellano decimos rama, rico, remo, ruta, etc. 

La antigua expresión quishcaruru, por causa de la transmisión oral y las dificultades de los castellanos para repetir fielmente la palabra, se fue deformando para quishcaluru primero y luego para quishcaloro e incluso quiscaloro. En todos los casos, significa “fruta de la espina” o “fruta con espinas”. En el estado actual del quichua santiagueño, quishcaloro sería la expresión válida, legitimada por el uso y la costumbre. 

La tusca es un arbusto espinoso. Su nombre es posiblemente una voz del cacán, idioma existente en la región antes de la llegada del quichua. Las flores de la tusca son amarillas y forman vistosas esferitas. Es conocida como Acacia Aroma, Aromita, Aromo, Espinillo, respondiendo cada nombre a regionalismos o por ser variantes muy cercanas de la misma especie. Se encuentra en Argentina, Bolivia, Perú y Paraguay. En Brasil hay una especie muy parecida, llamada Acácia Amarela, la que a simple vista parece una tusca santiagueña. Ese tipo de acacia existe en ciertas regiones de América, Europa, Asia, África y Oceanía. 

La palabra “sisa” significa flor, y “ckellu” significa amarillo/a. En Santiago del Estero llamamos sisa ckellu a una planta sin espinas que apenas suele superar un metro de altura. El nombre se debe a sus flores totalmente amarillas, que se asemejan a las margaritas en su forma. Se las puede ver a los costados de las rutas o en claros de los montes. Cuando florecen forman un hermoso manto amarillo. 

En otras provincias suelen decir ckellu sisa o quellusisa. Si tenemos en cuenta que la sintaxis quichua es diferente a la del castellano, la expresión ckellu sisa sería más acertada que sisa ckellu. De todos modos, el orden de las palabras no altera la belleza de las flores. 

No está de más recordar que el chilalo es una avispa que cava el nido para sus huevos y crías en la tierra dura. La palabra chila prácticamente no se usa; significa duro, resistente. El aumentativo lu indica que es muy duro, en este caso el suelo donde cava la avispa para hacer una tinajita de barro, donde guardará polen para su cría que debe nacer ahí mismo. 

Para dar alimento a su descendencia, el chilalo necesita polen, el que se ofrece abundante en este tiempo primaveral, con flores de distintos colores en los montes y campos. El color predominante es el amarillo, por las flores de tuscas, algarrobos, huíñaj y sisa ckellus. 

Dicen nuestros paisanos que cuando florece el huíñaj está por llover. Generalmente es así, aunque suele haber lluvias sin flor de huíñaj y, en pocas ocasiones, floración de huíñaj sin lluvia. Dicen el Profesor Domingo Bravo que, en este caso, huíñaj es una deformación de huíllaj (el que avisa). 

Estamos entrando en el tiempo en que el cielo derramará bendiciones a la tierra en forma de lluvia. Las plantas florecen, las abejas y avispas entran en una actividad intensa volando de flor en flor. La Primavera inspira de modo especial a poetas, músicos y cantores. 

Estamos en la época en que las noches serán cálidas, para vidalear a la luz de la Luna, para dar una serenata sin temor al frío, aunque pueda sorprendernos una lluvia que abrirá puertas para invitar al resguardo. 

Llegó la Primavera, tiempo de verdor en el monte, alternado con los amarillos y otros colores de las flores. Es tiempo de canto, alegría y vuelos con alas de plumas o alas de sueños por realizar. 

23 de Septiembre de 2014.

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